martes, 11 de abril de 2017

Aquel vacío que nos llena de ceguera.

Dime Luna,
como amarrada a tu luz
la noche no me da la claridad de mis pensamientos.
Tumbada en la hoz del cielo
me balanceo entre la inquietud y el miedo,
el columpio de la incertidumbre de la vida
de donde vengo,
donde estoy,
a donde voy....

Dime Luna,
que a pesar de mancharte de tinto,
estás aquí al igual que yo,
en el inmenso universo
que a mi me castiga como materia finita
o me regala en fin para descansar.

Quién sabe de qué tenemos que estar agradecidos...

Dime Luna,
como nos ves a nosotros moribundos,
creyéndonos dueños de tu universo
y centristas de nuestra tierra,
donde solo existe yo,
tan vacíos de todo,
y tan llenos de tu luz.





lunes, 27 de marzo de 2017

Ella ha decidido andar.

Ella ha decidido comenzar a caminar sola, darle la espalda al abismo que le mantenía en el vértigo de tus dudas, porque ha caminado al filo de tu profundidad y ha llegado a convertirse en una persona que cuando caiga, no quería salvarse porque no se veía reflejada en aquel cuerpo dejándose llevar por la gravedad. Ha caído en tu abismo durante un tiempo y a llorado, gritado, ha caído al vacío de tu pozo de incertidumbre. Sin embargo, de nada vale allí el tiempo que podíais abrazaros, de nada vale la constancia por esperar que se desenvolviesen tus nudos, porque la luz en el pozo se va apagando y ella tiene que sobrevivir. 

Ya no amor,
ella ya no puede cargar con dos cuerpos muertos, no puede empujarte a subir y una vez arriba caigas de nuevo. Es hora de salvarse por distintas sendas, quizás no estabais en la correcta esta ultima vez y su lugar sea el fondo del abismo, un caer constante... pero el punto de apoyo que os salvaba se lo ha llevado consigo.


Ella camina sola, sintiéndose ir contra el viento, contra su corazón... pero es imposible ver la luz si no sales del fondo de la oscuridad. Ella camina hacia arriba con más miedo que nunca, pero más segura que siempre. Deja atrás un hogar que en la que ya no existe ni una sola habitación donde descansar, donde ya no hay certeza de que si llamas te vayan a abrir... donde la puerta ahora está abierta y ella ha decidido andar. 

Sheila.

"El camino hacia uno mismo es el único
que después del esfuerzo que supone,
deja las huellas menos gastadas."
Marwan.




lunes, 6 de marzo de 2017

La posibilidad de lo imposible.

Hola amor,
te escribo por que no puedo hablar contigo. 

La noche me envuelve en los brazos de tus recuerdos y no puedo decírtelo. Cada día que pasa es un paso atrás, pero quizás para ti, es un paso más cerca de ti misma, no lo sé, pero me mata la incertidumbre. Con esto no quiero traerte más tristeza, no tener las riendas de la vida debe ser duro, solo que yo, las tenía clavadas en la tuya y me siento con mi mitad descolgada.

Los días son copias unos de otros y en parte, no me estoy queriendo estos días, no estoy queriendo a la persona que estoy siendo. Quizás soy aquella persona que fuera de mí, veía débil y dramática, sin que se diese cuenta que tenia la vida por delante.

Pero de nada vale cuando el dolor se levanta y se acuesta contigo cada día, y pienso, que no hay consuelo que venga a quitármelo de encima porque no hay mayor ausencia que unos brazos que abrazan el aire.

Hoy te escribo como nunca lo hice, te escribí sin conocerte, te escribí ebria de madrugada, te escribí dormida, te escribí como quien lo lleva innato, pero esta vez te escribo sin ti. Y aún cuando me despierto por las mañanas, pienso que es un sueño, pero la realidad me choca de frente. Lejos, estoy lejos, de las caricias que imagino cada noche, lejos de cada sonrisa, lejos de las palabras que no recibo, estoy lejos... porque me has llevado contigo y desde entonces la vida se ha parado en el momento que vi marcharme sin mi.


lunes, 27 de febrero de 2017

Esta noche.

He perdido la fe cuando estaba en la cima de la montaña,
cuando miraba a atrás y nada pensé que podría vencerme.

Hoy, justo cuando todo lo tenia en mis manos,
veo el precipicio entre los huecos de mis dedos
y siento que mis pasos no me aseguran un lugar.

Por que cuando más te quería,
cuando más feliz estaba,
cuando más era contigo...
tu bailas sola.

Y yo me aparto, 
te dejo espacio... dejo que crezcas con tus miedos,
¿por que quien soy yo para guiarte el camino?

Hoy tengo un motivo por el que escribir 
después de mucho tiempo 
y que pena que hasta parece que se me ha olvidado como hacerlo.

Esta noche me siento mas sola que nunca,
esta noche es imposible.

martes, 21 de febrero de 2017

Microsilencios.

Camino por este sendero olisqueando el rastro como un perro perdido que anda buscando su casa. Todos queremos sentirnos como en casa. Pero cada vez que creo tener las manos llenas de agua solo veo que rebosan de barro y me pongo a ensuciar las cortinas de mi casa, esas malditas cortinas que me recuerdan a unas alas libres que se mueven con el viento. Me recuerdan a las hondas delirantes del moverse por que sí, sin rumbo, a la nada.

Por un todo que se apodera de mi cuerpo, se ha hecho difícil poder dejarle un hueco a la nada para que me abrace. Nada era todo sin ocupar lugar, vertiginosa en el tiempo, acariciando a la vida. Nos llenan las manos de todo y nos vemos condenados a la ansiedad de querer tener más, y entonces, todo y nada se pelean.

Solo queda asumir o luchar, solo queda ser esclavo de uno mismo.
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ACTO 1.
Cuando te vi por primera vez solo era un pequeño gusano de seda que guardaba calor entre cuatro paredes y observaba tu vuelo tras el otro lado del agujero que me daba la vida.

ACTO 2.
Cuando por fin alce el vuelo, tu ya te habías cansado del mundo exterior, y supe que era demasiado tarde, porque tu libertad se había enganchado en mis alas.

sábado, 11 de junio de 2016

Poesía invisible.


Yo escribo porque es mi forma de darme presencia intacta con un único momento,
yo no escribo para ti,
ni si quiera para mi.
Yo escribo palabras, no poesía, porque 
¿Quien decide definir esto?
Yo escribo palabras para darle forma a mi ser,
y para que dentro de un tiempo,
un instante preciso no me deje en el olvido.

Poesía invisible, 
porque mis manos no tienen cabida para algo tan grande.
Poesía invisible de chica invisible,
aparentemente nueva en la ciudad, 
pero dentro del barrio toda su vida.
Dejas tu energía en el aire como humo de escape,
sin dejar esbozos en sentidos que ni siquiera se prestan a hacerte un hueco

Poesía invisible de chica invisible,
estragos pocos pomposos de madrugada,
con la sencillez lisa ponderando su ser,
y mientras, el mundo,
hace poesía elogiando toda exageración reacia de contenido,
mientras ella paseaba por la ciudad sin ser vista.

Simple terrícola, 
compartiendo tierra.

Simple terrícola,
que no es vista por todos aquellos que se olvidan de poner los pies en su misma tierra,
por que quien decide andar por donde le guían,
llegará al final,
pero no disfrutara de este camino,
que es el de uno mismo,
y no el de los demás.


Sheila.

martes, 31 de mayo de 2016

Fábula de un Domingo sin Luna.


Ella era la Luna y yo el Sol; eramos el día y la noche. Sabíamos que nada nos unía, porque cuando yo salia, tu huías y así día tras día. Ay amor, hemos sido a los ojos de toda esta gente algo desunido, pero cuando yo tenia que irme, descansaba en tu oscuridad y yo te daba calor tras tus noches frías en vela. Hemos dado vida a algo que ahora ni siquiera podemos tocar.
Aún recuerdo cuando llegabas por las mañanas con esa cara pura y blanquecina, te conformabas con una cuna y te mecías entre estrellas que iban a parar a mi boca hasta que desaparecías arropándote debajo de mi calor madrugador. Ay amor, tu me dabas las fuerzas para iluminar mis mañanas, me ofrecías noches perfectas con tu cuarto menguante y hoy el mundo esta un poco loco ahí abajo porque no saben donde estamos. Nos hemos bajado en la estación equivocada y tu pretendes que de calor en este verano crudo y yo espero que me ilumines las noches mas oscuras de tu vida.
Fuimos la noche y el día, pero la complicidad hecha cielo. Y ahora los de abajo nos reclaman subiendonos en cuerdas que tiran de nosotros para poder dar un poco de cordura a la cotidianidad de sus días. Habrá que seguir subiendo amor, pero aunque me veas en el cielo azul yo solo sé que 'tu no eres sin mi y yo solo soy contigo', aunque el sol siga brillando como cada día.

Sheila.

martes, 10 de mayo de 2016

El mar de tus ojos.



La forma de tus ojos cuando sonríes,
aunque tu no lo sepas,
son barcas que me invitan a navegar en un mundo desnudo,
empujado por un tímido pestañeo,
donde todo estorba, menos tu alegría.

Sigue remando, sigue llenando de sequía tu verde jardín,
y jamás dejes que tormentas hagan un océano de tus pupilas,
porque con cada estremecimiento de tu mirar,
salvas a este inmigrante que decidió partir a un mundo mejor,
desde que se cruzo con tu tímido sonreír de ojos.

Sheila.



miércoles, 20 de abril de 2016

Carceleros omniscientes.


Vivo en una baldosa blanca en la que limito en sus vértices amarillentos.Vivo aquí, porque salir de estas cuatro líneas me conduce a un desequilibrio vital.

Tu también lo haces.

Yo aquí, tu allí y todos en cada uno de esos cálidos cuadriláteros, no vaya a ser que un día nos de por sacar el pie y caigamos al vacío. Aún así, estamos en el sitio correcto, donde debemos estar. En esta áspera y cruda baldosa, a la que le crecen paredes cada día y en la que temo el momento que toque techo y mi luz se oscurezca.

Aun así, estaremos donde tenemos tenemos que estar;
porque así, no nos equivocaremos.

Así, no volaremos en las alas de la libertad y no sentiremos el sabor crudo de chocar contra los barrotes de la opresión cuando nos suelta. Viviendo escuálidos en este triste baldosín, podremos crecer con un molde que nos prepare para saber comportarnos en esta vida; vida, que es lo único que tenemos y por ello, es mejor chocar contra la pared de la resignación y no abrazar la soledad de vuestra llamada desviación. Porque en estas cuatro paredes no nos habéis hablado de miedo, porque gracias a vosotros nos hemos convertido en esclavos. Y los esclavos son los productores del mañana, que es vida para hoy.

El problema lo tienen aquellos que contra la ley de la gravedad, intentan volar para romper este techo que cierra este triste habitáculo. El problema es que ellos conocen el miedo, saben lo que es el sabor de estas cuatro paredes que les asfixian y aún así, tienen la desfachatez de caer al vacío. Desequilibran el control,el poder y nos hacen pensar que más allá de nuestras baldosas hay vida y se convierten en despojos sociales.

Y es por esto, por lo que el problema habita en aquellas almas regladas en su propia ignorancia,
donde en algún hueco de su tímida consciencia,
sonará la voz de aquellos locos,
que emborrachados de cordura,
lucharon por su libertad,
y la tuya.


Sheila.






jueves, 3 de marzo de 2016

Las transparentes balas hirientes que chocan en tu pecho.

Ojalá pudiese soplar por ti,
y regalarle a esa cara de niña,
todos los buenos días que le hacen brillar como el sol.

Yo no pretendo quererte sobre todos los demás,
ni quiero que te ahogues en un romance que te deje solo tiempo al amor.
Quiero quedarme a vivir en tu alegría
y sumergirme en tus lagrimas cuando lloras
para tapar el hueco de tu desconsuelo.

Que mis dedos paseen entre las raíces de tu pelo hasta cansarse, 
y quedarme a dormir arropada bajo el tranquilo cerrar de tus ojos
Ese tranquilo cerrar de ojos,
que te muestra única y completa,
porque solo los cierras cuando nadie está mirando.

Si... Ella cierra los ojos y piensa que nadie le ve, 
y en la oscuridad de su retina, 
cree sentirse a salvo.

Me gusta verle a salvo consigo misma,
pero quiero que sea libre en la luz. 
Que abra los ojos y que su libertad no se limite a la opinión de los susurros que hacen daño.
Y que te mires,
que veas como te admiro por tu saber estar en un mundo tan cruel,
y que recuerdes que yo,
tiré mis ojos para verte mejor,
como olvide mi sexo para hacer el amor, 
o como nos atamos las manos,
para sentirnos de verdad.

Quizás algún día decidas arrancar los oídos a tu corazón,
y amarte a ciegas,
sin límite, como lo hago yo contigo, 
y recuerdes que ningún corazón esta al margen de los sentimientos intensos,
aunque no exista ninguno como el tuyo.

Sheila.

miércoles, 20 de enero de 2016

Me pregunto si la vida moderna no estará teniendo más de moderna que de vida.



Me declaro culpable de esta insensibilidad que se metió en mis adentros como una bocanada de aire que acoges en tu aliento. Me declaro culpable de dejarme llevar atada a las riendas de algo inexistente, pero que azota fuerte, que nos condiciona, que nos atrapa, que nos mata lentamente.

No pretendas engañarme,
no puedes volar siguiendo aprobaciones, no puedes considerarte libre con condiciones y no me vengas con la historia de tu independiente vida, si vives pendiente de los demás. Que rabia, saberme culpable de participar en esta mentira, que injusto vivir por y para los que están lejos y olvidarnos de los que tenemos cerca, que triste aquellos que vienen hoy a la vida y no puedan sentir lo que éramos antes de toda esta maquinaria barata en la que nos estamos convirtiendo.

Que precioso seria vernos sin este triste maquillaje que nos disfraza ante la sociedad moderna, que interesante seria escuchar unos argumentos fuera de 140 caracteres, que bonito seria fotografiarnos con los ojos y guardarnos en el recuerdo. Que tranquilo se quedaría el mundo si todos nos respetásemos y no impusiésemos una forma de vida sobre otra, pero… ¿qué vida? ¿acaso vives la tuya?.


Nos gusta lo incongruente, vivimos inconformistas a todo, pero seguimos el patrón general que por regla universal nos han impuesto vivir. Que te exijan ser algo en esta vida es obligación, sin embargo, que te idealicen el cómo, es el primer beso de despedida frente al espejo. Y así nos encontramos, compitiendo para ser los mejores, riéndonos de las diferencias, sintiendo arreglar el mundo sin ni siquiera preguntar si quieren cambiar y viviendo como si nuestra vida y la de los demás fuese nuestra.


Sheila.  

jueves, 3 de diciembre de 2015

Regreso a Nunca Jamás.


Llevo más de un tiempo corriendo detrás de la sombra de aquel recuerdo que empiezo escribiendo con M de melancolía.

Llevo más de un tiempo resistiéndome a creer que verdaderamente tengo que aceptar que aunque te siga tocando, hay algo que ya no está. Que el tiempo corre y la vida con él y un día te encuentras en una estación desconocida echando de menos el equipaje que dejaste olvidado por la prisa que tenías en crecer.

Y entonces, te sientes inmigrante en un cuerpo que se ve desnudo sin todo aquello que perdiste por el camino. Parece que no te reconoces y anhelas aquellos paseos en los que jugabas a dar pasos de gigante para que tu sombra no corriese delante de ti. Pero cuando te das cuenta de que te exigen vivir sin importar pisar tu sombra, ahí te encuentras, cogiendo trenes de regreso hacia el país de Nunca Jamás por raíles que desaparecían conforme viajabas hacia tu juventud. 

Sin embargo, a pesar del tiempo, la vida y las arrugas, sabrás que no cesará el deseo de encontrar trenes que tengan como ultima parada el símbolo de aquellos años de felicidad eterna.


Sheila.

jueves, 15 de octubre de 2015

Todo lo que no te dije.

Guardo en un cajón aquellas palabras que no pudieron salir de mi boca cuando aun podía decírtelas. Sé que siempre sabrás que voy de la mano con mi cobardía, pero no quise asomarme al precipicio de tus labios por no sentir el vértigo que seria rozarlos siempre que te necesitase.

Soy cobarde contigo, porque lanzarse al vacío de tu boca debe ser una caída libre en la que mientras caes no piensas en lo que estas haciendo y en donde nadie te espera arriba para un retroceso en el que te quites los arnés de seguridad. Decirte todo lo que no te dije es observar con un espejo el paisaje desde la cima más alta de tu cuerpo y correr el riesgo de que tu emoción me empuje a vivir todo aquello que no estamos viviendo. 
Una vez me dijeron que la gente cree saber querer y juzgan a los demás por no tener la misma forma de amar que ellos.Creo que a nosotras nos paso algo así. Todo fue por mi, porque todo lo que no te dije, forma parte de mi media mitad y era lo que necesitabas. Echaste de menos mis abrazos y que mi respuestas siguiesen el camino de tus proposiciones, pero yo no seguía la misma forma de amar que entendías. 

Todo lo que buscas de mi, esta en aquello que no te dije.
En el hecho de que a veces, 
ando por el borde del precipicio 
y miro de reojo
lo que seria compartir contigo mis deseos de tenerte cerca.

Como seria abrazarte sin miedo, enseñarte a llevar las yemas de tus dedos sobre mi cuerpo y tirarnos de la mano al vacío. Y besarte una y otra vez..., hasta que nos ahoguemos en este mar de dudas que nos esta quitando las ganas de seguir nadando hacia algo que nos mantenga firme y con los pies en la tierra.

La gente cree querer y juzga a los demás por ello.
Yo no creo que me creas nunca,
nadie esperará de mi un abrazo o algún gesto cariñoso,
porque no tendré el valor de saltar tan fácilmente,
pero mientras me estés odiando por no quererte como los demás te han hecho creer,
yo estaré pensando en ti,
a pesar de saber que todo lo que no te dije,
hubiese salvado,
todo lo que no estamos viviendo.


Sheila.






Tres puntas.

Anoche soñé contigo,
fue tan real que aun creo tenerte.

Que curioso los sueños,
que sacuden hasta el polvo ya olvidado del pasado,
o enciende una hoguera sin ni siquiera un suspiro de gas.

Crees tocarlo,
crees sentirlo
y hasta el corazón se te encoge.
Como se me encoge a mi,
al recordar que anoche te besaba,
que eras tan alcanzable
que llegue a creer que era posible tenerte...

Anoche soñé contigo,
siento que tu lo sabes,
que también sentiste ese suave roce de mis labios,
y sin embargo,
cruzas ante de mi como si nada...
pero yo sé que crees disimularlo,
y que el beso que me diste anoche
también rozo tu realidad.

Yo se que tu también te despertaste sobresaltada
y que ahí estaba.
Sin embargo,
a ti no te acompañaba el mismo que a mi...
tu sentías una paz interior
acurrucada en los brazos de aquel ángel.

Yo en cambio....

creí morir en los vaivenes de aquel diablo
que me miraba sentado en el borde de la cama.
Creí morir en su calor,
y fijamente me dijo mirando a los ojos
algo que no he podido olvidar en todo el día.


Cuando tus sueños más placenteros,
puedan llegar a convertirse en tu mayor pesadilla ,
corres el riesgo de tener miedo a soñar,
por el miedo a chocar con tu realidad.

Y no hay nada peor,
que una cabeza golpeada por dentro
con los tridentes de tus verdades mas ocultas.




Sheila.




viernes, 2 de octubre de 2015

Que precioso misterio con el que juego.



Decía Buñuel,
que el misterio
es el elemento clave de toda obra de arte.

Que precioso misterio con el que juego,
cuando todos creen saber de mí,
y no saben nada,
aunque nada sea todo lo que existe,
y yo lo transforme en luz,
y lo acaricie cuando nadie me ve,
en secreto.

Que precioso misterio con el que me encuentro,
cuando me quito este pellejo
y puedo ver todo lo que en mis adentros se esconde.

No puedo negar el escozor de esta piel en carne viva,
susceptible hasta al mínimo roce del aire,
y  tan supurante de esos secretos 
que pierden la imposibilidad,
cada vez que me da por hacer menos enigmático,
el misterio de lo que seria hacerlo.

Pero que precioso es conocerme a causa de tu misterio,
de mi deseo,
de mi cuerpo respondiendo ante las probabilidades
del ser o no ser,
y que maravillosa obra de arte puedo hacer,
sin apenas tocarte.


Sheila.

martes, 29 de septiembre de 2015

Inconfesiones.



Permíteme que comparta contigo una noche. Una noche que jamás sucederá.
Permíteme ser el amante de la fidelidad por esta noche y abrir la caja de los deseos por cumplir en mi próxima vida. Caminare sigilosa y descalza por el pasillo de la conciencia hasta llegar a aquel lugar pagano, donde los poros de mi piel noten el calor y el frio de conocer al diablo y a Dios en un mismo instante.


Donde por una noche,
deje que el calor me susurre al oído,
todo aquello que de puertas para dentro,
siempre he deseado escuchar de tu boca.


Sheila.

martes, 15 de septiembre de 2015

Yo también.


Yo se como ella sufre.
Lo sé, porque yo también lo he vivido.

Yo me enamore perdidamente de algo que ahora sé que no era para mi, pero en su momento lo fue.
Yo le amaba, aunque no me atrevería a decir como nunca he amado a nadie, pero sé que jamas lo he vuelto a sentir. Fue mi primer amor, un primer amor que era mio, aunque no lo fuese.

Abrazaba su cuerpo, aunque en aquella habitación solo hubiese ausencia. Me sonreía y, para mi, ese día no se acababa el sol, no existían apagones, aunque supiese que en ese mismo instante, ella estuviese regalando su luz a otro cielo que no era el mio. Aun así, después de maldecirla, le seguía amando. Conté mis pasos de su casa a la mía y aún los guardo en aquel cuaderno, aunque ya cruzo su puerta sin darme cuenta. No dormía por verla dormir, y cuando ella no dormía, me robaba los sueños a mi. Contaba las caricias que se le escapaban sin ser consciente y a modo de jeroglífico las apuntaba en un papel, porque ella no estaba destinada a leerlo de una forma distinta a como yo lo iba a entender.

Le amé en silencio. En las más amargas noches del no poder y en los días mas brillantes de su sonrisa. Aprendí con el tiempo, que la mejor y única curva que podría manejar de ella iba a ser siempre su sonrisa, su boca. Entonces, luché porque de la mía no saliese un terrible y tembloroso "te amo" en algún aspaviento de emociones al verla reír. Y así fue como mi amor se quedo enfocado en su boca. Así fue como yo rozaba su curva más preciosa, sin que ella se diese cuenta. Le veía feliz, y yo... me había enamorado desde que la vi de su sonrisa. Fue un poco mía, sin ser.

Es por esto,
por lo que no tendré la suficiente valentía de decirte algún día, que yo también. Porque me da miedo que me quieras como yo he querido. Por que no he vuelto a sentir aquello que había deseado que alguien, alguna vez en mi vida, lo sintiese por mi. Pero ahora te veo en mi piel y me das miedo, porque te quiero tanto que jamás soportaría ser aquellos ojos inconscientes del amor que con quince años me hicieron tanto daño. No puedo ser el papel central, porque siempre he sido un actor secundario que observaba detrás del director.



Creyendo escapar del guión yo cierro los ojos pensando que no me ves, que lo que toco no eres tu. Creyendo que eres el aire que no sufre, que solo roza y acaricia, libre del daño que todo ser humano puede llegar hacer a tu bella naturaleza.



Sheila.

sábado, 22 de agosto de 2015

Nunca acabar.


Vuelven como cada noche.

Viajan desde el interior,
vuelan dentro de la cúpula de cristal
con vistas a la vida.
A mi vida.

Un mirador único
donde se reunen y revolotean
sin ningún remordimiento,
pensamiento tras pensamiento,
persiguiéndose y llenando de calor mi cabeza.

Llenan de calor mi cabeza,
y sin embargo,
vuelven a mis noches frías.
Huyen unos de otros,
pero es imposible escapar de uno mismo
y me llevan hacia la angustia
al mismo tiempo que veo el amanecer por mi ventana.

Entonces,
el día se asoma,
los demás despiertan,
y me regalan una sprint final
donde me evaporan los cristales de mi retina,
condensando mis miedos más profundos al exterior,
precipitando las lágrimas al vacío.

Vacío,
como parecía aquel cuarto,
cuando la observe encima de la cama con últimos suspiros de vida.
Pero como un cuento,
 un rayo de sol penetró en todo su ser,
y desde la cama,
me vi desaparecer de aquella esquina de la habitación
y supe,
que era el cuento de todas mis noches:
el de nunca acabar.



Sheila.


domingo, 19 de julio de 2015

Mi yo menor.



Aún recuerdo las palabras de mi madre, cuando de pequeña, me obligó a ir sola a aquella tienda de barrio. Aquel mostrador enorme, tenía unos centímetros más por encima de mi frente, aunque a veces, disimuladamente, me daba el lujo de descubrir un poco más de aquella tienda dejando la punta de mis zapatos clavada en aquellas baldosas antiguas.

Aquel primer recado, me hizo sentir que me hacía mayor, a pesar de que usara una 28 de pantalón y mi madre me espiase por la ventana. Antes de cerrar la puerta, ella pronunció unas palabras que repetí por el camino: “Llegaras lejos, siempre que vayas de la mano de esta educación que estamos forjando, y tú serás el fruto de la mía.” Siempre supe que yo no me parecía a aquellas personas que iban a comprar aquella tienda, y creo, que aquel tendero, se daba cuenta. Mientras las demás personas observaban las nuevas ofertas o hablaban de rumores de barrio, yo solo pensaba en como dirigirme a aquel hombre mayor. Siempre me costó parecerme al resto y actuar con el desparpajo que lo hacían los demás, por lo que al llegar a casa, me sentía a salvo de aquel mundo que parecía no encajar con el mío.

Veinte años después, los pies me sobresalen de la cama y aquel mostrador enorme, me alcanza a duras penas por la cadera. Sin embargo, sigo yendo a aquella tienda de barrio con las mismas sensaciones y oyendo los mismos rumores, pero de generaciones diferentes. No ha cambiado nada. Soy mi yo menor, en un cuerpo mayor. Sigo sintiéndome a salvo dentro de mis cuatro paredes, y a veces salir me inclina hacia una tensión que alcanza ponerme nerviosa. A veces, sigo sintiendo que no encajo con la realidad de fuera y que la sencillez en esta vida, resulta ser lo más complicado. Soy mi yo menor, pasando de puntillas por la vida con diez tallas más a mi primera vez, sin querer alterar el orden de las cosas, aunque dichas cosas, alteran mi vida sin permiso y sin educación, pisando fuerte.

Mi yo menor guiado por exigencias forasteras que no conocen adentros, por miedos y manías. Mi yo menor jugando a seguir la corriente, porque cuesta seguir contra marea. Mi yo menor (sobre)viviendo, en un mundo mayor ,que se escurre entre mis manos.


Y llegará el anochecer,
como cada día,
y mientras el mundo duerme,
cuando nadie me ve,
podré acariciarte,
de la forma tan natural como recién llegada a la vida,
y sin permisos, ni educación…
podré decir que estaré amando a mi yo menor,
en este cuerpo mayor.



Sheila.

miércoles, 10 de junio de 2015

Reencuentro.


El pitido repetitivo de la puerta de aquel tren le despertó y tras varios pestañeos, se la encontró frente a frente. Sintió como se inclinó hacia delante, le acaricio su rodilla y entonces supo que había llegado su reencuentro.

Existen trenes de ida y de huida. Ella, huyó durante un tiempo de su cuerpo, de su ser. Pero se topó con su reflejo y con los ojos encharcados, buscó como pudo el destino de aquel billete y llegó a tiempo para ver como en aquel papel, de repente, se reflejaba su nombre, donde antes no ponía nada.

Sheila.